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Daniel Rosenberg nació, creció y se educó en Santiago de Chile. Después de cursar el tercer año de la escuela secundaria resolvió hacer los tres años que le quedaban en las Fuerzas Aéreas, completando así su certificado de estudios secundarios. "Así que en vez de terminar cuarto, quinto y sexto año en la secundaria común, los cursé en las Fuerzas Aéreas. Y al hacer esto yo ya quedaba excluido del servicio militar obligatorio que todo joven debe cumplir en Chile", dice Daniel.

Sus padres, Herbert y Margot Rosenberg, debieron salir de Alemania por los estragos causados por la Segunda Guerra Mundial, como tantas otras afortunadas familias que lograron trasladarse al nuevo continente con la promesa de una vida más digna y mejor. Llegaron a Bolivia pero no pudieron adaptarse por la altura y si-guieron hacia Chile, lugar que abrazaron como su nueva patria. La familia ya establecida comenzó a ver nacer uno a uno, a sus cinco hijos, Roberto, Eliana, Daniel, Mónica y Alfredo.

¿Dónde viven todos ellos?
-Mi hermano mayor vive en Chile, mi otra hermana en Buenos Aires, Mónica y Alfredo vive acá en los E.U.

¿De dónde surge ese espíritu empresarial tuyo para llegar a manejar estos negocios tan impresionantes que tienes?
- En Chile yo ya había tenido diferentes negocios, manejé tiendas y restaurantes.

Mientras estabas en la secundaria, ¿tenías algún trabajo de medio tiempo?
-No, allá no se estila trabajar cuando se cursa la secundaria, además los últimos tres años estuve en las Fuerzas Aéreas. Trabajé cuando iba al colegio, estaba a cargo de un casino.

Y cuando terminas la secundaria, ¿qué haces?
-Me traslado a Punta Arena a estudiar Petroquímica.

¡Tenías muchos intereses!
-Sí, pero ese lugar me quedaba muy lejos de Santiago así que regresé después de seis meses y comencé a estudiar Técnico Estadístico en la universidad, me recibí y luego seguí estudiando economía en la misma universidad pero vino la época de la Unidad Popular, ahí interrumpí un poco mi carrera y me fui a administrar un restaurante en Viña del Mar.

¿Estaba tu padre en ese tipo de actividad?
-No. Mi papá era vendedor de relojes y mi mamá estaba dedicada totalmente a sus hijos y a su casa.

Y, después del restaurante, ¿hacia dónde te vas?
-Vino el golpe militar y volví a la universidad y terminé mi carrera. Cuando estuvo la Unidad Popular había mucho problema, no iban los profesores, no habían clases, así que decidí suspender, creo que fueron uno o dos semestres y después volví a la escuela de nuevo a terminar.

¿Con qué título te recibes?
-Técnico Estadístico

¿Lograste alguna ocupación a través de esos estudios?
-No, porque me dediqué a la sastrería de mi abuelito. El falle ció en ese año y yo me quedé con el local y traté de seguir la sastrería por un par de años con unos socios pero después me independicé y en vez de sastrería nos dedicamos a electrónica, relojes, y empecé a traer cosas de afuera. Viajaba mucho a Panamá por tener puerto libre.
La situación económica en Chile decae mucho y no presentaba síntomas de mejora y estabilidad económica, así que sin más demoras, Daniel se traslada a este país.

¿Cuándo sales de Chile?
-El 12 de octubre del 1989, me vine directamente a Los Angeles.

¿Tenías algún familiar acá?
-Sí, bueno mi hermano ya estaba trabajando en una mueblería en Los Angeles y me dijo que podía tener una posibilidad de trabajo en otra tienda, pero cuando me presenté, el dueño me dijo que no me podía pagar lo que yo pedía, que era muy caro para él. Así que opté por aceptar una oferta mejor que me ofreció su primo. Y aquella persona que no pudo emplearme porque yo pedía demasiado es mi socio ahora. Se lo saco en cuenta siempre, le digo, ¿así que no me querías tomar?, ¿ha? En esa época yo venía muy recomendado, había tenido muchos negocios allá y traía una historia importante.

¿Cuánto tiempo trabajaste con su primo?
-Año y medio. Después me hice socio con unos argentinos y empezamos una mueblería en Whittier que aún está y que se llama Casanova. Al tiempo disolvimos la sociedad porque cada uno ya quería comenzar algo por su lado y me vine al condado de Orange, a Anaheim, a la tiendecita chiquitita esa que está al lado en la Euclid 333 y ahí empezamos a tirar para arriba. Eso fue en el año 1993. Después nos movimos al lado del Home Depo que estaba en la Lincoln y ahí es cuando la ciudad me empezó a hacer problemas con estacionamiento, nos cerró las entradas para el cliente, había que ir a la esquina, porque ellos querían quedarse con todo el lote y hacer casas. Una vez que llegamos a un acuerdo, nos consiguieron esta locación. Ellos querían utilizar este lote para construir una gran cocina para elaborar comida para los colegios de OC.

Y ahora con Target en la esquina, ¿no te quita visibilidad?
-No, ¡al contrario! Ese era nuestro sitio también porque cuando compré aquí me ofrecieron el del lado y yo dije, ¿cómo voy a comprar ese también si apenas me ubico en éste?. Pero me insistieron a que hiciera una oferta y la oferta resultó, así que lo compramos con mi socio. Estaba la agencia Anaheim Chevrolet allí. Nosotros estamos encantados con Target que trae 5 mil personas diarias y le da más auge a la zona.

¿Tienes familia Daniel?
-Sí, tengo una hermosa familia. Conocí a Rebeca en Chile y al poco tiempo nos casamos allá. Tenemos dos hijos, Ted y Karen. Nuestro aniversario de casamiento fue el 15 de abril y cumplimos 30 años de casados.

Cuando Daniel se hizo cargo de la sastrería de su abuelo en Chile uno de sus socios viajó a Israel y a su retorno le comentó que conoció a una persona que estaba viviendo allí y que vendría a Chile de visita. Así es como Daniel conoce a Rebeca. Su papá era un sastre muy reconocido en Santiago. "El me hacía los ternos cuando era chiquito. Mi abuelo le mandaba a hacer las confecciones para vender en su sastrería", dice Daniel.

¿Estuvo tu esposa dispuesta a trasladarse para acá y comenzar de nuevo?
-El sueño de mi señora fue siempre venir a E.U. ¡Fíjate en los nombres que le ha puesto a nuestros dos hijos! Venir acá fue siempre su ilusión y yo no lo supe hasta hace muy poco. Así que cuando llegó aquí se olvidó de todo aquello, se acostumbró de inmediato.

¿Cuándo llegan todos acá?
-El 11 de diciembre, así que cuando ellos vienen yo ya tenía la casa armada. Rebeca se quedó lidiando con todo lo que teníamos allá. Los niños tenían 10 y 11 años.

Recuerdo que Amin David de Los Amigos de Orange County nos presentó hace como doce años. Estabas haciendo una gran donación para un país que había tenido una inundación muy grande.
-Cuando se trata de la colectividad siempre hemos tratado de responder. No recuerdo qué lugar sería ese y seguramente enviamos colchones y muebles. Nos gusta estar siempre ahí, en donde hay necesidad. Y desde hacen tres años lo hacemos a través de la fundación que tenemos.

El espíritu generoso y de comunidad que Daniel y Rebeca tienen los ha llevado a crear dos grandes fundaciones, Festival de los Niños, la que auspicia un concurso de talento infantil con el motivo de promover la cultura latina a través del baile, canto y grupos musicales. Se lleva a cabo los cuatro domingos del mes de agosto en un parque de la ciudad de Anaheim. Además a fin de año, el matrimonio entrega de tres a cuatro mil juguetes a los niños del condado desde hace más de diez años en su amplio estacionamiento del local Daniel's sobre Euclid.
La otra fundación Rosenberg Senior Center es la que los llena de orgullo, es un centro para personas de 50 años en adelante, localizado en Redondo Beach. Su misión es la de ayudarlos a mantener sus facultades intelectuales, espirituales y físicas en excelente estado. El centro ofrece un programa muy ameno en el que incluye algunos días de almuerzo, clases, paseos a lugares culturales, transportación a los que no la tienen, y mucho más.

¿Cuál es el objetivo más alto que quisieras alcanzar en tu empresa?
-Lo que aspiro es abrir muchos Daniel's a lo largo de todo los EE.UU. Ya estamos trabajando seriamente en ello. Y si no lo logramos concretar en mi tiempo esperamos que nuestros hijos lo hagan.

La familia entera está involucrada en el manejo del negocio, su hijos están altamente capacitados para continuar este proyecto tan ambicioso. Ted tiene 29 años y Karen 27, los dos se recibieron de administradores de empresas. Rebeca, su esposa, tiene la inmensa responsabilidad de llevar la contabilidad y el manejo de toda la empresa, que incluye a tres inmensos locales, Daniel's Mega Store; Chino Store y un Outlet Center.

Rebeca relata con inmenso orgullo que tienen más de 130 empleados, que la gran mayoría son hispanos y bilingües. Que el manejo del negocio cuenta con departamentos tales como servicio al cliente, sistema legal interno, contable, recursos humanos, de financiamiento, aprobación de crédito, de ventas, de bodega y de entrega.

¿Tienes pasatiempos?
-No tengo muchos. Me gusta el tenis y viajar. Vamos a Chile tres, cuatro veces al año, porque mi mamá vive allá y también mi suegra y otros familiares.

¿Qué país es el que más te atrajo de los que conociste?
-Israel. Cuando tu llegas a Israel como que sientes una energía, una sensación muy especial.

¿Cuándo fuiste?
-El año pasado. Yo ya había ido antes pero lo que he sentido el año pasado fue muy distinto. Fui con toda mi familia.

Daniel Rosenberg
Dueño de Daniel's Home Center
Por Silvia Ichar

Daniel Rosenberg, chileno, se trasladó a Los Angeles en 1989 en donde por su capacidad y experiencia empresarial, tuvo el privilegio de elegir con quién trabajar. Al poco tiempo abrió su propio negocio en Whittier y en 1993, su primer tienda en el condado de Orange, lugar que lo acoge con gratitud porque su espíritu solidario y generoso lo distinguió de inmediato en su nueva comunidad.

Daniel Rosenberg es reconocido como uno de los más grandes benefactores de niños y personas mayores por sus dos reconocidas fundaciones, Festival de los Niños y Rosenberg Senior Center, que ha creado con su esposa.

Daniel es el responsable de arrancar sonrisas a niños con un juguete cada navidad; de exaltar el orgullo hispano a cada niño a través del festival, y de haber creado una panacea de paz y quietud para la gente mayor, en donde seminarios y otras actividades les mantiene sus mentes activas, su corazón contento y su cuerpo bien cuidado a través de actividades apropiadas para su edad.

A Daniel se lo ve siempre caminando ligero en su tienda, resolviendo alguna emergencia, pero se detiene frente a Ud., con una sonrisa amigable y franca, -escondiendo su preocupación por la reciente noticia de un desastre natural que ha azotado algún país latinoamericano y que solicita su ayuda urgente-, para atenderlo con la mejor disposición y respeto. Ese es Daniel Rosenberg.

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