Los plásticos y los niños
Por Dr. Gedissman

Cada día leemos o escuchamos acerca de la controversia sobre la salubridad de los plásticos.

Cuando se nos cae algo de la mano cerca de nuestros niños nos sentimos más tranquilos cuando no se rompe como los vidrios ya que se podrían lastimar o cuando los vemos jugando con algo de plástico estamos más seguros que si fuera metal, vidrio u otros materiales. Claro que a veces no pensamos que los plásticos pueden ser dañinos cuando ingeridos o cuando existen en el ambiente.

El plástico más comúnmente usado es PVC (cloruro de polivinilo) y con él se relacionan cierto número de problemas de salud. Primero cuando se fa-brica se genera una sustancia que produce cáncer conocida con el nombre de dioxina.
Otros productos los ftalatos o esteres de ftalatos, los que producen el olor a plástico (auto nuevo, cortinas de baño) han sido relacionados con defectos congénitos. Estos productos son tan utilizados que se distribuyen en la naturaleza, en muchos objetos y eventualmente infiltran la comida. Casi todos los humanos lo tenemos en nuestro organismo y los ex-cretamos en pequeñas cantidades en la orina.
No hay que alarmarse por haber estado en contacto con los plásticos ya que el efecto negativo es proporcional a la cantidad a la que uno ha sido expuesto y aún no se sabe bien cuanto es poco o cuanto es mucho. Hay muy pocos estudios en humanos pa- ra poder afirmar o confirmar las consecuencias. Los estudios en animales siguen mostrando que causan cambios permanentes en el aparato reproductivo y algu- nos problemas más serios en los animales más jóvenes por tener tejidos más inmaduros.

Esto genera la duda en cuanto al posible efecto en los niños ya que estos ingieren o respiran más que los adultos en proporción a su peso y tamaño.
Muchos productos como mama- deras, botellas, envases para comida y juguetes están hechos de PVC y desprenden sustancias químicas cuando se exponen comidas o líquidos.

Esto no quiere decir que ustedes se deben desprender de todos estos objetos pero sí recomiendo que pueden disminuir la cantidad con la que entran en contacto.
Los juguetes que comprarán serán hechos de productos naturales como la madera, la tela u otros que no son hechos con PVC’s como la goma (látex) o polie tilenos usados en juguetes blandos o la madera y poliolefinas en juguetes duros.

Desde 1999 muchas compañías en colabo ración con las autoridades de gobierno han suspendido la fabricación de productos para niños con estas sustancias químicas en un esfuerzo colectivo para reducir sus consecuencias.

Además de su uso en juguetes tam bién se usan para envasar comida o en los recipientes plásticos que nosotros elegimos para guardar comida. Si el número que tienen es 3 significa que está envasado o contiene PVC. Algunos productos como el plástico transparente que se usa para cubrir comidas lo contienen aunque no lo tengan inscripto.

La comida especialmente si es grasosa o tienen mucho aceite ayudan a desprender esta sustancia tóxica. También lo hacen si se exponen a productos o líquidos calientes. Se sabe que pueden afectar el hígado, los riñones, el bazo y los huesos.

Otro número de interés es el símbolo de reciclado 7, éste indica que el producto fue hecho con policarbonatos que aunque no contienen o des- prenden ftalatos pueden des- prender otro químico llamado bisfenol A.
Cuando los alimentos o bebi-das son calentados, lavados o en contacto con comidas o bebidas ácidas pueden liberar
esta sustancia química.

En 81 de 115 estudios en animales el bisfenol A se reporta como causante de efectos ne-gativos en la salud. Reciente- mente se anunció que afecta el hígado, el corazón, el sistema cardiovascular y diabetes.
En otro estudio en humanos, mujeres que pierden sus em- barazos tienen 3 veces el nivel de bisfenol A en su sangre comparadas con mujeres que no perdieron sus embarazos.

Antes de desprenderse de algo observen las números, en gene ral los chupetes están hechos de silicona o goma látex y no contienen sustancias tóxicas.
Las bolsas para leche materna son número 2 y están hechas de polietileno de alta densidad.
Los cubiertos de plástico opacos son número 6 y están hechos de poliestileno.
Las botellas de agua deportivas, las botellas para fórmula, las tacitas para beber y los cubiertos de plástico transpa-rentes son número 7 y están hechos de policarbonato lo que aumenta su toxicidad.

Entonces el mejor consejo es que los que tienen número de reciclar 1, 2, 4 y 5 son más seguros que los que tienen número 3, 6 y 7 que se deben evitar.

Para más seguridad y prevenir que estas sustancias químicas nocivas penetren en la comida o bebidas debemos evitar comidas o bebidas envasadas en plástico. Debemos cubrir la comida con papel encerado o toalla de papel y no con envoltura plástica (“plastic wrap”) especialmente si las vamos a calentar.
Cuando el producto dice que se puede usar en el microondas no significa que no puede desprender sustancias tóxicas del plástico. Es mejor usar envases de vidrio o cerámica en el microondas especialmente cuando se calienta.
Cuando se trata de la botella de los bebés o las tacitas de los niños es muy importante evitar los plásticos nocivos y cuando en duda es mejor consultar con el fabricante o con las autoridades.
En el 2009 en California no se podrán vender productos que desprenden ftalatos. Siempre debemos estar atentos a los que quedan en nuestras casas, donde van los niños o a los importados de otros países que pueden escapar detección.


Para más información acerca de la hipertensión y otras complicaciones de la obesidad visite www.aap.org y www.leankids.net

El Dr. Alberto Gedissman es el Director Médico de PowerPlayMD-OC, Pediatric Weight Management, un Centro dedicado a la intervención completa para el control de la obesidad y el sobrepeso en los niños y adolescentes.

Visite: www.leankids.net

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